POLÍTICA SEGURIDAD PASIVA

POLÍTICA SEGURIDAD PASIVA2019-04-05T10:42:34+00:00

POLÍTICA SEGURIDAD PASIVA FRENTE AL FUEGO

El CTE representaba la oportunidad para elaborar una norma más segura contra el fuego en los edificios.
Después de la aprobación del Real Decreto 312/2005, el Código Técnico de la Edificación era la oportunidad para elaborar una norma más segura contra el fuego en la edificación siguiendo los criterios establecidos en las Euroclases que tienen en cuenta, además de la combustibilidad de los materiales, la emisión de humos y la producción de gotas.

La velocidad del crecimiento del incendio está ligada a la cantidad de material combustible presente en el edificio y a su grado de combustibilidad. Si, en general, todos los materiales empleados en la construcción de un edificio son relevantes,en el caso de los aislantes esta importancia es aún mayor por tres motivos:

  • Los aislantes están presentes en gran número de lugares de la obra: fachadas, cubiertas, tabiques, medianeras, instalaciones, ocupando estas superficies en su totalidad y estando muchas veces en contacto directo con cableados eléctricos.
  • Los aislantes presentan características frente al fuego muy diversas, tanto por su reacción frente al fuego, como por las emisiones de humos y formación de gotas.
  • La cantidad de aislante empleado en una obra es relativamente grande, por lo que en caso de ser combustible su potencial energético o de formación de humos es muy significativo. En este contexto, la elección de un material aislante constituye una cuestión de primer orden, por lo que deberá realizarse con conocimiento de sus propiedades técnicas. Un aislante adecuado debe contribuir a la seguridad pasiva del edificio.

Las Lanas Minerales son incombustibles, no emiten humos ni producen gotas.

LOS INCENDIOS Y LA SEGURIDAD EN LA EDIFICACIÓN

La totalidad de las teorías coinciden: un incendio es siempre un mal a evitar. Sin embargo, en la práctica, un incendio sólo alcanza la categoría de problema cuando genera pérdidas: si son humanas, se califica de tragedia; cuando se limitan a daños materiales, el grado de repercusión pública alcanzado por el siniestro es directamente proporcional a la cuantía de las pérdidas que genera. A mayores daños, mayor conmoción social.

En este contexto, los incendios en los edificios representan una fuente de preocupación constante debido a las fatales consecuencias que de ellos se derivan. En Europa, la reducción de la incidencia de los mismos es una muestra clara de la labor llevada a cabo en este sentido.

Con todo, las cifras ponen de manifiesto que aún quedan cosas por hacer.

En el caso de España, por ejemplo, en los últimos años se han producido numerosos incendios relacionados con materiales aislantes. El presente no invita a la esperanza. Durante los meses de enero y febrero de 2005 se registraron cuatro grandes siniestros (local en Burgos, restaurante en Madrid, naves industriales en Santander y restaurante en Cornellá de Llobregat, Barcelona) en los que los materiales aislantes desempeñaron un papel primordial.

MEDIDAS

La reciente aprobación del Código Técnico de la Edificación en su apartadode Seguridad en caso de incendio, es, según los expertos, una regulación incompleta e insuficiente para adaptar la normativa nacional en materia de protección contra incendios, considerada permisiva, a la normativa europea.

Con anterioridad la Norma Básica de la Edificación Condiciones de Protección contra Incendios (NBE-CPI) establecía una clasificación de los materiales empleados en función de una sola premisa: su combustibilidad. En esta línea, se clasificaban en cinco grupos que iban de M0 (incombustibles) a M4 (mayor grado de combustibilidad). Mientras tanto, los criterios de seguridad recogidos en las Euroclases representan un avance para salvaguardar vidas y bienes al incorporar dos nuevas premisas a la hora de clasificar los materiales: además de la combustibilidad, se analiza la emisión de humos (responsable de las 3/4 partes de las víctimas en los incendios) y la producción de gotas al arder. Todo parecía indicar que las demandas existentes en España en materia de seguridad en la edificación encontrarían su solución en la aprobación del CTE. Pero, tal y como ya se ha señalado, el resultado final no ha logrado satisfacer las exigencias planteadas, ya que si bien es cierto que este documento incorpora las Euroclases para clasificar algunos materiales, continúa manteniendo la antigua fórmula, por la que sólo se considera la combustibilidad, para otros.

El citado Código, debería corregir las lagunas e insuficiencias de la anterior normativa, promoviendo el uso de la clasificación europea en todos los materiales y ser especialmente riguroso en la regulación de los materiales aislantes dada su presencia en múltiples posiciones de obra.

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